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Hemeroteca :: Edición del 25/02/2013 | Salir de la hemeroteca
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Costa Vasca, el famoso paisaje de mil caras

La franja litoral del País Vasco ofrece 252 Km bañados por el mar y dominados por la intensidad del verde de montes y prados. Este entorno donde el Cantábrico y los Pirineos  el lugar ideal 

Un bello paisaje en el que la naturaleza es protagonista La Costa Vasca surge en el mágico lugar donde los Pirineos se hunden en el mar, en una tierra donde el paisaje tiene mil caras: la del mar, que brama y escupe espuma, la de los paisajes puros y humanizados, y la de sus gentes, acogedoras y vitales, orgullosas de su pasado y fieles a su cultura y tradiciones.

           

Este entorno donde el Cantábrico y los Pirineos hacen de telón de fondo es el lugar ideal para practicar actividades en contacto con la naturaleza. Montañas, rías, acantilados, parques naturales y amplias playas de arena fina y dorada, se convierten en escenarios perfectos para la práctica de deportes de aventura, como el parapente o el ala delta, el senderismo, actividades acuáticas como el submarinismo, la vela, el surf o el piragüismo. Una amplia infraestructura deportiva y de ocio cubre todas las posibilidades imaginables.

             

En medio de estos parajes excepcionales es fácil callejear por pueblos repletos de historia, adentrarse en la esencia de su cultura y compartir el rito de la gastronomía. Son muchos los lugares que vale la pena conocer en esta zona de la España Verde. Hermosas villas de sabor marinero, de calles y edificios pintorescos, caseríos, monumentos y museos… se convierten en punto de partida de agradables excursiones y rutas gastronómicas a base de pescados, mariscos y carnes, en las que destacan los “pinchos”, deliciosos platos en miniatura.

Getaria 
Si por algo es conocido Getaria, lugar de nacimiento de ilustres personajes como Juan Sebastián Elcano y Cristóbal Balenciaga, es por su Txakoli, de indudable calidad, y por la silueta del Ratón, el monte San Antón, que se recorta sobre el mar. Su ambiente marinero se aprecia en sus calles, llenas de vida, que rodean la iglesia parroquial de San Salvador (en ella se celebró la Junta General de 1937 en la que se declaró Gipuzkoa como provincia) y que mantienen aromas de salitre y de pescado asado en parrillas. Cuenta con un puerto muy animado y dos playas con ambientes diferentes: la de levante, tranquila, para descansar, y la de poniente, deportiva, abierta al mar, ideal para practicar deportes acuáticos. En el paseo guiado por el casco antiguo se visitan las recientes excavaciones arqueológicas y el patrimonio arquitectónico.

        


Orio, kayak y sidrería
Este bonito puerto pesquero, de curiosa arquitectura popular, mantiene el espíritu de los navegantes en calles aferradas a la roca arenisca, con casas blasonadas y coloridos balcones. Son interesantes la Iglesia de San Nicolás y el largo paseo peatonal que bordea la margen derecha de la ría para llegar hasta la playa de Antilla, resguardada del mar por los espigones de la bocana. Imprescindible un paseo en kayak por el río Oria y visitar alguna sidrería para conocer el proceso de fabricación y saborear una degustación.

          

Zarautz, naturaleza
Posee la playa más extensa de la costa guipuzcoana y es punto de referencia para los surfistas de todos los rincones del planeta por sus famosas olas. Su casco antiguo, repleto de comercios, plazas y pequeños parques, se convierte en punto de encuentro para “ver y ser visto”. Son interesantes los edificios del Palacio de Narros, la torre Luzea, la Iglesia de Nuestra Señora la Real y el Palacio de Portu, construido en piedra sillar en el siglo XVI y actual sede del ayuntamiento. Desde la bodega Talaiberri se puede dar un agradable paseo por los acantilados de Talaimendi, un lugar rico en historia y que ofrece magníficas vistas de toda la costa.

            

Aia, jardín botánico y colmenar
Puerta de acceso al Parque Natural de Pagoeta, Aia ejerce la llamada de la montaña sobre los valles que bajan hacia el mar y aún conserva el calor y el color de la vida rural. El ayuntamiento, la iglesia de San Esteban y las casas con tejados a dos aguas componen una plaza tradicional. El frontón de pelota, junto con un pequeño parque con un humilladero gótico y piscinas al aire libre, aglutinan la vida del pueblo.
Desde el barrio de Laurgain se accede a la parte baja del Parque de Pagoeta, al ecomuseo de Iturraran, al “arboretum”, con sus paseos silenciosos y sus bancos para descansar.

            

Zumaia, acantilados y paseo en barco
En Zumaia huele a algas, a yodo y a salitre. Se pueden visitar sus dos playas, Itzurun y Santiago, así como varios lugares interesantes como la ermita San Telmo y la Casa Museo del pintor Ignacio Zuloaga. Justo enfrente está el museo de productos artesanales 'Laia'. Ya en el casco antiguo, la Iglesia de San Pedro, de estilo gótico vasco, refleja su silueta sobre la ría protegiendo los viejos muelles de carga y las casas del casco antiguo, con sus calles empedradas, sus rincones y pequeñas plazas. Al otro lado de la ría, el nuevo puerto deportivo se llena de vida en la marina. Se puede hacer un recorrido a pie por el entorno rural más próximo a la localidad y sus espectaculares acantilados, desde donde se pueden observar fenómenos geológicos como el flysch costero.

           

                   

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